VIAJE A ISLA NEGRA Y VALPARAISO
Tras dejar las mochilas y escuchar atentamente los consejos de madre e hija, nos apresuramos a descubrir “Valpo”.Fuimos al muelle a ver la ciudad y sus cerros donde cada casita se transformaba en una pequeña luz, y todas juntas en una manada de luciérnagas que nos envolvían la vista. Luego fuimos al centro, a buscar los sitios que nos habían dicho las féminas para poder comer. Al final fuimos al Cinzano, un bar de finales del siglo XIX, y que estaba hasta el techo de recuerdos. Comimos la comida típica de la ciudad, la Chorillana, y que consistía en huevo, chorizo, patatas, salchichas y cebolla, todo frito. Todo esto acompañado por 2 vasitos de cerveza negra. Tras llenar la barriga fuimos a bailar, primero a un bar pop-gay-siniestro-guay-raro, donde había un ambiente especial y que no estaba muy acorde con nuestra idea de fiesta. Estuvimos allí hasta las 12.30, cuando fuimos a "El Proa", un sitio que simulaba un barco y donde al principio casi éramos los únicos clientes. Pero el bar se fue llenando hasta estar abarrotado. Tras calentarnos con algunas cervezas y un apropiado "Señor del 3" nos animamos bastante y empezamos a bailar, desde Ska-p a música típica chilena pasando incluso por Café Quijano (¿?).Total, la noche para nosotros terminó a las 4.30, más o menos. NO pienso contar más detalles... Por la mañana abrimos los ojos por primera vez a las 10, pero no salimos de la casa hasta casi las 12 y fuimos a la parte más alta de la ciudad, donde están los cerros. A estos cerros se puede subir por ascensores, pero ya que estábamos de resaca y tan cansados decidimos subir a pie. En realidad fuimos a pie para ver mejor todas las casitas, cada una con un color y una forma propia.Cuando íbamos a ir a otro cerro, a eso de las 4 y algo, vimos un taller de payasos, y claro, metimos las narices, para ver de que iba. Tuvimos la suerte que la única función del día empezaba a las 16.30. Perfecto. Además tuve la gran suerte de que este payaso da clases de clown en Santiago... jejeje, ya tengo otra actividad más. Tras reírnos con este artista y despertarnos por fin, le pedí su número por si en el futuro me entraban ganas de hacer el payaso oficialmente cuando volviera. Tomamos un bus y fuimos hasta una parte que se llamaba Aduana, en el pie del cerro que estaba más al Sur. Cogimos un ascensor, y en la parte más alta, donde más bonito estaba todo, nos entretuvimos tomando algo. Cuando nos dimos cuenta de la hora (7 y algo), pensamos que ya era hora de volver, que a lo mejor había algún problema para coger los billetes de autobús para Santiago. Fuimos a por las mochilas a la casa comunista, nos despedimos de la madre, del cuadro de Allende, de los Beatles, del Che, y después de eso, fuimos andando a la estación, que estaba a apenas 3 cuadras (calles.)A las 8.30 tomamos el bus y partimos hacia la capital. Por cierto, aunque no las haya nombrado mucho, las chicas eran majísimas. Eran Susana, Danila, y Tadeja que tenía un nombre muy dificil. Hubo muy “buena onda" desde el principio, y todos teníamos parecidas intenciones y gustos. En definitiva, un placer. De verdad. Fue un viaje casi mágico, cansado pero reparador, que sana en parte una especie de lenta rutina que ya me estaba entrando al estar 2 semanas en Santiago. Bueno, espero que esta especie de Crónica de viaje os haya gustado. Besos y abrazo

